05 La equipación – Uso y mantenimiento del casco

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Respecto al mantenimiento/longevidad del casco, la principal recomendación a tener en cuenta es que: los cascos caducan. 

Aquellos cuya estructura utiliza materiales plásticos, lo harán antes que los que están fabricados en base a compuestos de fibras (de vidrio, de carbono, etc.) pero más pronto o más tarde, todos caducarán. 

En cualquier caso el período en el que el fabricante garantiza una seguridad óptima oscilará entre los cinco y ocho años y aquí será fundamental el asesoramiento experto del establecimiento vendedor para ayudarnos a determinar ese período con suficiente exactitud.

Una vez adquirido nuestro casco, detectar cuando se alcanza la fecha de caducidad será una responsabilidad que caerá de nuestro lado y como ayuda podemos anotar la fecha de compra en nuestra agenda o guardar la factura (donde aparece la fecha) junto con la documentación de nuestra moto, de manera que siempre podamos calcular que: 

Fecha de caducidad = la fecha de compra + los años de vida útil previstos.

Lo que no debemos olvidar es que una vez superada esa fecha, y aunque la apariencia general del casco pueda parecer ‘saludable’, es posible (y probable) que esté ofreciendo una protección insuficiente de manera que la resistencia de sus fibras y/o su capacidad de absorción de impactos pueden no ser las más adecuadas en caso de accidente.

Por otro lado a la fecha de caducidad del casco hemos de añadir una consideración importante y es que: determinadas circunstancias pueden hacer que la vida útil prevista se acorte o incluso ¡se supere en cuestión de segundos!

  • La vida útil de nuestro casco se acortará si regularmente lo exponemos a fuentes de calor como estufas, radiadores e incluso lo dejamos al sol de manera prolongada. También el uso de líquidos de limpieza basados en disolventes o diluyentes con una fuerte composición química puede afectar a la estabilidad de las fibras del casco.
  • El remanente de vida útil que tenga nuestro casco, desaparecerá de repente si recibe un golpe seco en su estructura bien porque ha sufrido un accidente o porque cae al suelo desde 1m o más de altura (¡Atención cuando nos ponemos el chaqueta u otro complemento y dejamos el casco en el asiento de la moto…). 

Repasemos a continuación algunos aspectos a tener en cuenta en lo que respecta al uso del casco y de su mantenimiento. 

El primero de ellos se refiere a la sujeción y es que parece evidente pero debido a las prisas, a que el trayecto va a ser corto o simplemente a pensar que solo la conducción de moto en carretera entraña riesgos, hay motoristas que en ciudad ¡no se abrochan el casco! 😲 y este es un error que, en caso de accidente puede conllevar graves consecuencias.

Por desgracia en más de una ocasión se han producido accidentes en los que, la violencia del choque ha provocado que el conductor de la moto saliera despedido, con la mala fortuna de que antes de caer al suelo, su casco se le ha salido ¡porque no lo llevaba abrochado! 😲 

La cinta de sujeción del casco debemos llevarla siempre abrochada

El resultado de ese fallo suele implicar que un accidente que podía haber tenido consecuencias más o menos importantes, se convierta en uno realmente grave. 😟😟😟

Por tanto, no debemos condicionar el abrocharnos el casco a si vamos cerca, lejos, si solo va a ser un momento, etc. 

El casco hemos de llevarlo siempre abrochado y con una tensión correcta de la cinta de sujeción pues una correa destensada, puede aportarnos una sensación de ‘falsa seguridad’ y en realidad ser similar a no llevarlo abrochado. 😲

Además si durante un tiempo no bajamos la guardia y nos abrochamos el casco sin excepción, conseguiremos que esta acción se convierta en una costumbre de seguridad incorporada a nuestros hábitos de forma automática, que haremos sin darnos cuenta y sin que nos suponga ningún esfuerzo. 😃

Otro aspecto al que no solemos dar la importancia que tiene es la pantalla protectora.

Es importante mantener la pantalla del casco limpia y en buen estado

La pantalla es un elemento que interviene junto con uno de nuestros sentidos clave a la hora de conducir: nuestra vista. 

Por ese motivo conviene que esté siempre limpia, lo cual no será difícil pues bastará con un simple paño humedecido con agua y jabón (aunque solo con agua puede ser suficiente) que aplicaremos primero sin fricción para humedecer la superficie y ablandar las posibles partículas incrustadas como pequeños insectos, etc., y pasados un par de minutos repetiremos la operación pero ahora ya arrastrando la suciedad. 

Al ablandar primero y esperar un poco para limpiar conseguiremos un mejor resultado y evitaremos que la pantalla se raye en el proceso de limpieza. 

Finalmente realizaremos el secado con otro paño para acabar obteniendo una pantalla ¡como nueva! 😃

Ah y un último apunte respecto a la limpieza de la pantalla y es que sobre todo si circulamos por ciudad: no olvidar limpiarla también por la parte interior ya que la cantidad de partículas en suspensión la ensuciarán tanto por fuera como por dentro (la principal causa que ensucie la pantalla en la circulación por carretera serán los insectos y eso afecta a la parte exterior de la pantalla pero no a la interior).

Hemos de tener en cuenta que limpiando la pantalla tal y como se ha indicado conseguiremos eliminar la suciedad pero no las rayaduras que el paso del tiempo y el uso hayan podido producir. 

Tendremos pués que considerar la conveniencia de cambiar la pantalla siempre que la cantidad de rayas este dificultando nuestra visión (con el sol de cara es uno de los momentos en los que la molestia de las rayas se hace más evidente).

No obstante para eliminar la suciedad especialmente incrustada e incluso las rayas más finas podemos usar pulimento para plásticos transparentes e incluso solo pulimento líquido (se consiguen en cualquier ferretería) y aplicarlo como indique el fabricante, generalmente con un trapo en movimientos circulares hasta que el pulimento quede seco y eliminar los restos con otro trapo. 

Con esta operación, que solo será 100% efectiva si nuestra pantalla no está muy deteriorada, conseguiremos una profunda limpieza y eliminar las rayas más finas. 

Respecto al mantenimiento del casco una última sugerencia: salvo aquellos retro que puedan incorporar componentes de cuero, todos los cascos se pueden lavar. 

Se trata de una opción especialmente interesante si conducimos habitualmente en ciudad porque el denso tráfico de las ciudades genera más partículas en suspensión que la circulación en carretera o autopista, y poco a poco esas partículas unidas a nuestra transpiración natural, se van adhiriendo a los tejidos interiores del casco y lo van ensuciando. 

Evidentemente para lavarlo no podremos ponerlo en la lavadora 😜😃😜 pero si podemos usar un cubo grande, una bañera, ducha o similar. 

La operativa será: primero quitar la pantalla y las partes interiores del casco que se puedan desmontar, generalmente los protectores para las mejillas, fijándonos en como están montadas (para facilitar cuando tengamos que volver a montarlas nos puede ayudar el haber tomado alguna foto de su posición con el móvil, antes de desmontarlas). 

A continuación, mojar con agua tibia y abundante los tejidos del interior del casco y de las partes que hayamos desmontado, añadir jabón (mejor jabón líquido para ropa), frotar con las manos y aclarar; y repetir la operación hasta que el agua del aclarado salga aceptablemente limpia. 

Por cierto en las primeras aclaradas, no pensemos que el casco está destiñendo…, el tono ‘marrón’ del agua del aclarado no es debido al desprendimiento de tinte de los tejidos interiores… 😜😲😜

Tras el último aclarado presionaremos los tejidos para intentar extraer todo el agua posible y lo dejaremos secar durante un par de días (más o menos) en un lugar ventilado y sin que le de el sol directamente. 

Una vez seco, volveremos a montar las partes que habíamos desmontado y listo. ¡Verás que gozada usar un casco que ha sido lavado! 😃

Por cierto, hay fabricantes que incorporan a sus cascos un interior extraible que desmontado recuerda a un gorro de piscina (bastante más grueso) y que una vez fijado ni te enteras que es de quita y pon. Se trata de un sistema que facilita enormemente las tareas de limpieza. 

Un argumento a favor de la compra de un casco podría ser perfectamente que los tejidos de su interior sean desmontables.

Para conservar nuestro casco en el mejor 

estado conviene: mantener la visera 

limpia y libre de rayas; y de vez en 

cuando lavar los tejidos de su interior

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