04 El miedo en moto – Miedo / Temeridad e imprudencia

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El miedo.

Un aspecto que posiblemente de entrada nos puede parecer un tanto ‘extraño’ pero que tiene su importancia es: el miedo mientras conducimos. 

Y es que, en alguna ocasión se puede llegar a escuchar que ‘…tener miedo al conducir en moto no es malo porque nos ayuda a estar alerta…‘. 

Se trata de una afirmación incorrecta porque el efecto del miedo es que: genera dudas, inseguridad, nos bloquea y nos impide reaccionar con la decisión, agilidad y precisión necesarias. 

Pensemos por un momento en los pilotos de alguna carrera de motos. Es cierto que el casco nos impide ver su expresión pero aun así ¿Creemos que tienen miedo o por el contrario tienen una alta confianza en si mismos? ¿Realmente pensamos que podrían llevar al límite sus motos como las llevan si tuvieran miedo…? ¡imposible! 😲 

La sensación que nos suele transmitir un imprevisto o una maniobra que no acabamos de dominar, serán posibles orígenes del ‘miedo’, y la intensidad con la que lo percibiremos podrá ir desde la incertidumbre o desconfianza y llegar al sobresalto y en las peores situaciones incluso hasta el pánico.

Serán sensaciones que normalmente se manifestarán de manera puntual y con intensidad variable (espero que nadie que conduce moto lo haga ¡constantemente bajo los efectos del miedo! 😲😜😲).

En cualquier caso está claro que, en una u otra forma, cuando aparece el miedo será como llevar un ‘incómodo compañero de viaje’ del que por desgracia no conseguiremos deshacernos simplemente negándolo. 

De hecho para vencerlo será fundamental cultivar la confianza en nosotros mismos.

Al conducir en moto 

hemos de tener 

todo el respeto y 

nada de miedo

Parece claro que ir en moto con miedo no será precisamente una ayuda pero, ¿Por qué aparece? ¿Qué nos puede producir miedo al conducir? Veamos a continuación con más detalle algunas de las causas que lo pueden generar:

  • Una situación excepcional e imprevista que se produce de repente; como por ej. un frenazo brusco del coche que nos precede, o un movimiento inesperado hacia nosotros del vehículo que tenemos en el carril de al lado (motivado quizás por la necesidad de evitar algún obstáculo en su trayectoria), o al girar nos encontramos en mitad de la curva con un peatón cruzando,… y un largo etc. 

La mayoría de estas situaciones nos pillarán por sorpresa y el problema es que la impresión que nos causen puede llegar a bloquear nuestra correcta reacción, y eso es lo último que nos interesa. 😟

Más adelante veremos algunos consejos que nos ayudarán a detectar situaciones imprevistas con anticipación y por tanto a prepararnos frente a ellas.

  • Hemos actuado con temeridad (exceso de confianza) y eso nos ha llevado a sobrepasar alguno de nuestros límites y de repente el miedo ha aparecido. Por ej.: ‘¡Oh!..A esta velocidad… ¡¡¡No creo que pueda acabar de trazar la curva!!!’

Debemos saber donde están nuestros límites y tener muy claro cuando nos acercamos a ellos y nunca superarlos.

¿Nos gustaría tener un paso por curva más ágil o una mayor capacidad de frenada…? ¡Perfecto, querer mejorar siempre es bueno! solo que en tal caso la solución estará en: informarse, conocer y practicar; pero nunca en actuar de forma temeraria.

  • Si de manera regular sentimos temor en determinadas situaciones como por ej. al girar en las rotondas, o cuando tenemos que frenar de manera decidida, o si llueve, etc. 

Ese temor estará indicando que hay algún aspecto de nuestra conducción con el que no nos sentimos seguros. En esos casos deberemos determinar el origen de nuestra inseguridad (puede que no esté tan claro…) y una vez identificado, analizar que es lo qué debemos mejorar/corregir y como hacerlo.

Existen muchas otras causas que pueden provocar que aparezca el miedo. Causas que dependerán de factores como: las circunstancias que nos rodeen, nuestra experiencia, nuestras aptitudes y nuestra actitud a la hora de conducir. 

Sean unos u otros los motivos que ocasionan el miedo, para vencerlo nos interesará:

  • Aumentar la confianza en nuestra conducción. Este será un aspecto clave para controlarlo el miedo, mitigarlo y finalmente hacerlo desaparecer, y a su vez
  • Para aumentar nuestra confianza deberemos informarnos para conocer las técnicas más adecuadas y 
  • Tener la intención de aplicar día a día una mejora continua de nuestra conducción.

Precisamente uno de los principales objetivos de este manual es del de facilitarnos en lo posible esa información/formación que necesitamos para incrementar nuestra confianza de manera que finalmente consigamos que el miedo ya no aparezca (o lo haga cada vez con menos frecuencia e intensidad).

Un aspecto en particular que nos ayudará a aumentar nuestra confianza será el evitar la improvisación y para ello deberemos:

  • Saber qué modo de conducción es el más adecuado para cada situación (lluvia, viento, obstáculos en la vía, etc.),
  • Conocer como realizar cada maniobra y 
  • Además de saber la teoría, deberemos haber practicado cada maniobra en condiciones de prueba de manera que cuando las tengamos dominadas e interiorizadas; podamos ejecutarlas en nuestra conducción habitual, de forma automática y con total seguridad.

Como puede observarse, los conceptos: informarse y conocer; aparecen de forma recurrente.

Temeridad e imprudencia.

Acabamos de ver la importancia de aumentar la confianza en nuestra conducción y eso es positivo, pero atención porque en esa búsqueda no podemos irnos al ‘otro extremo’ y caer en la temeridad. 

La temeridad es una conducta que se manifestará si: 

  • Actuamos con exceso de confianza o si
  • Al conducir aplicamos una recomendación que por desgracia se puede escuchar de vez en cuando: Para conducir en moto hay que ‘echarle valor‘.

Ambas son actitudes que deberemos eludir porque nos animan a poner en práctica aspectos de la conducción que no hemos probado/ensayado con anterioridad y de los que por tanto no conocemos cual será su reacción, ni podemos prever el resultado. 

En internet hay multitud de videos de caídas en moto que precisamente tienen como base el desconocimiento de la maniobra que se ejecuta o el exceso de confianza o el echarle valor (o todas ellas juntas… 😟).

Estaremos conduciendo de manera temeraria si:

  • Una curva sin visibilidad la tomamos con la misma velocidad como si pudiéramos verla en toda su extensión, o 
  • No tenemos claro si nuestra velocidad es la adecuada para entrar en la curva, pero no la reducimos, o
  • No ajustamos a la baja nuestra velocidad en un día de lluvia, o
  • La primera vez que llevamos a un pasajero, conducimos al mismo ritmo como cuando vamos solos y sin esperar a comprobar como reacciona nuestro acompañante ni como se comporta la moto con el incremento de peso y con las nuevas inercias, o
  • Nos ‘picamos’ con otro/s conductor/es,
  • Etc.

También lo haremos si incumplimos alguna norma de circulación, en especial aquellas que implican un peligro evidente como circular en contra dirección, no respetar un semáforo, superar el límite de velocidad… (aparcar en una zona prohibida estará infringiendo el código de circulación pero será una acción que posiblemente no podremos calificar de temeraria). 

Siempre debemos evitar

el conducir de forma 

temeraria o imprudente

En definitiva, conducir con temeridad superando algún límite, ya sea de nuestra capacidad, de las circunstancias que nos rodean o de las normas de circulación, es lo que podemos denominar como: ‘comprar números para el sorteo de… ¡sufrir un accidente!’ 😟 

Es una comparación que puede sonar a ‘broma’ pero la probabilidad de sufrir un percance, aumenta de forma exponencial en función del número de veces que se sobrepasa algún límite y se ‘cruza la línea de la temeridad’.

Convendrá pués tener claramente identificados esos límites, detectar cuando nos acercamos a alguno de ellos y evitar sobrepasarlo porque esa será una de las causas más habituales que puede llevarnos a tener un accidente. Por tanto, poca broma…😟

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